divendres, 15 de març del 2013

EL CORAZON DE DIAMANTE II




                                                          Resultat d'imatges de ALMAAS HAMEED ALI



CAPITULO II
LA TEORIA DE LOS AGUJEROS
Hoy hablaremos una idea fundamental que empleamos en nuestro trabajo aquí. Es la denominada Teoría de los Agujeros. La gente, tal y como es en circunstancias normales, está llena de lo que denominamos “agujeros”. Ahora bien, ¿qué es un agujero? Un agujero se refiere a cualquier parte de ti que hayas perdido, es cualquier parte de ti respecto a la cual has dejado de ser consciente. Lo que queda es un agujero; en cierto sentido, una deficiencia. Y eso respecto a lo cual hemos dejado de ser conscientes, es nuestra esencia. Cuando no somos conscientes de nuestra esencia, ella deja de manifestarse y se pierde. Entonces tenemos un sentimiento de deficiencia. De modo que un agujero no es nada más que la ausencia de una determinada porción de tu esencia. Puede que sea la pérdida del amor, la pérdida del valor, la pérdida de la capacidad de contacto, la pérdida de fuerza, la pérdida de voluntad, la pérdida de claridad, la pérdida de placer, la pérdida de cualquier cualidad de la esencia. Hay muchas. Pero cuando se pierden, nunca se van para siempre, no se han ido para siempre. Simplemente te desconectaste de ellas.
Consideremos por ejemplo la cualidad del valor, de la autoestima. Cuando te desconectas de tu valor, el verdadero estado de sentirte separado es el sentimiento de que en tu interior existe un agujero, un vacío. Entonces tienes un sentimiento de deficiencia, un sentimiento de inferioridad y quieres llenarlo con valores procedentes del exterior.: la aprobación, el halago, lo que sea. Por eso tratas de llenar el agujero con falsos valores procedentes del exterior.
Todo el mundo vive con multitud de agujeros, pero por lo general no te das cuenta de ellos. Normalmente estás lleno de deseos: “Quiero esto, quiero lo otro, quiero ser alabado, quiero tener éxito en esto, quiero que esta persona me ame, quiero experimentar esto o aquello”. La presencia de deseos y exigencias indica la presencia de agujeros.
Desde luego, esos agujeros fueron originados durante nuestra infancia en parte como resultado de experiencias o conflictos traumáticos con nuestro entorno. Entonces te separaste de alguna de esas cualidades. A lo mejor tus padres no te valoraron suficientemente, o sea, no te trataron como si tus deseos o tu presencia fuera importante; no actuaron de forma que te sintieras valorado; ignoraron tu valía esencial. Y debido a que tu valía no fue vista o reconocida, quizás incluso atacada o minimizada, te viste separado de esa parte de ti y lo que quedó fue un agujero, una deficiencia.
Más tarde, cuando nos relacionamos con alguien de una forma más profunda -cuanto más profunda, más sucede- llenamos esos agujeros con la otra persona. Algunos de esos agujeros son llenados con lo que creemos o sentimos que estamos recibiendo del otro. Nos sentimos valorados porque esa persona nos aprecia y eso colma nuestros agujeros. Conscientemente no nos damos cuenta de que los estamos llenando con su aprecio; simplemente nos sentimos bien cuando estamos con ella, nos sentimos valorados. Así, cuando estoy con esa persona, siento que realmente valgo, pero inconscientemente percibo que es el otro el que es el dueño de mi valoración. La otra persona no solamente me hace sentir valorada, sino que, sea lo que sea lo que el otro me esté dando, es parte de mí, es parte de esa plenitud que experimento.
Por eso inconscientemente, no considero que esa parte de la persona que me hace sentirme valorado esté separada de mí; la veo como parte de mí, llenando ese agujero. Yo no sé que hay un agujero, solamente experimento la plenitud. Si la persona muere o la relación se extingue, no siento la pérdida de esa persona; siento que pierdo eso que llena mi agujero. Así, la pérdida del otro no es percibida como la pérdida de una persona distinta. Se experimenta como una pérdida de ti mismo porque, inconscientemente, veías que esa persona formando parte de ti. De esta forma él o ella llegan a formar parte de ti, de modo que al perder a esa persona experimentas la pérdida de una parte de ti mismo y por eso sientes un agujero. Por eso es tan doloroso. Sientes como si fueras abierto y algo te fuera extraído. Eso es lo que son la herida y el dolor; la herida por la pérdida. A veces te sientes como si estuvieras perdiendo tu corazón, a veces sientes que pierdes tu seguridad, tu fortaleza, tu voluntad... cualquier cosa con la que esa persona te estuviera llenando. A veces la persona te proporciona tu voluntad, te da fuerza, o sostén, o amor, o estima. De modo que cuando pierdes a alguien próximo a ti experimentas el hueco que tenías y que esa persona llenaba.
De eso es lo que la gente habla cuando dice que “encajamos el uno al otro”. Cada uno encaja en los agujeros del otro. Esto encaja en este agujero, eso encaja en ese agujero; se viven como una sola cosa. Dejan de parecer separados. Pero si los separas, te encontrarás con un montón de agujeros. Si esas dos personas viven juntas, se sienten completas y plenas. Son complementarias, conforman un todo unificado. Pero en escasas ocasiones otro encaja en todos tus agujeros. Conoces a mucha gente, desarrollas muchas actividades en tu vida, y aún así no encajan en todos tus agujeros. Quedarán algunos agujeros sin llenar que harán que la insatisfacción continúe. Y, desde luego, los agujeros no son llenados completa y perfectamente. En el instante en que el otro cambia un poquito o dice algo que te hace sentir mal, tú sientes el agujero, la deficiencia. “¡Oh! No me aprecia en nada después de todo”. Te enfadas, te sientes herido, porque el agujero está siendo evidenciado. Por eso la insatisfacción continúa porque la otra persona no siempre llena tus agujeros a ala perfección, especialmente si espera de ti que tú llenes los suyos.
E.- Entonces, cuando cambies de relación o cuando una persona cambie en tu vida, habrá muchos cambios en los agujeros implicados.
A.- Correcto. Cuando ocurre algún cambio, hay remodelaciones en los agujeros. Unos se vacían, otros se llenan. La persona ha de ajustarse, ha de llenar sus agujeros de alguna otra forma y eso significa por lo general que tendrá que encarar alguno de esos agujeros, sentir su presencia y puede que tenga que entenderlo.
De este modo podemos comprender con mayor claridad como la pérdida de alguien que ha estado muy próximo a ti, que ha intimado contigo, es tan dolorosa. Después de estar con esa persona largo tiempo, te has acostumbrado tanto a encajar con ella que crees que esa persona forma parte de ti. Al perder a esa persona estás perdiendo una parte de ti mismo.
Aquí interviene otro factor: cuando experimentas una pérdida o separación, tienes la posibilidad de ver que aquello que te estaba llenado no era realmente tuyo. Si permaneces con la herida y el dolor de la pérdida sin tratar de encubrir este dolor con otras cosas, es posible que percibas el vacío, que sientas el agujero, que veas el agujero. Si entonces te permites ver la deficiencia, el vacío, puede que descubras esa parte de ti que realmente colmará tu agujero desde dentro, de una vez y para siempre. Ni siquiera lo llenará; simplemente se eliminará el agujero y la identificación con la deficiencia. De este modo recobras una parte de ti mismo. Conectas con la parte de tu esencia que habías perdido y de la que pensaste que alguien distinto de ti podría suministrártela.
Puede ser muy doloroso. La mayoría de la gente experimenta una pérdida de autoestima cuando una relación finaliza; por eso estoy utilizando este determinado ejemplo de sentirse valorado. Pero si permaneces con el sentimiento y prestas atención y te preguntas a ti mismo, “¿Cómo puedo sentirme tan poca cosa, cómo puedo sentirme tan vacío, simplemente porque esa persona ya no está aquí? ¿Por qué siento que valgo tan poco?” Si permaneces con este sentimiento sin tratar de llenarlo y simplemente prestas atención y tratas de comprenderlo, entonces experimentarás la deficiencia y el agujero. Si comprendes la deficiencia y su origen, puede que incluso recuerdes el suceso o la serie de sucesos que provocaron esa pérdida de estimación.
Un agujero es, por lo general, llenado con la parte de nuestra personalidad que conserva la memoria de lo que se perdió, la memoria de la situación que provocó la pérdida, la memoria de las heridas y de los conflictos. Hemos de atravesar esa herida en su nivel más profundo, acercarnos al agujero mismo y entonces descubriremos la memoria de lo que perdimos. Cuando veamos la memoria de lo que perdimos, la esencia que se perdió fluirá de nuevo.
De modo que toda profunda pérdida es una oportunidad para crecer, para comprender más sobre ti mismo, para experimentar esos agujeros que crees que sólo pueden ser llenados por otros. Pero la gente suele defenderse como locos contra el sentimiento de sentir la pérdida. Esta defensa es principalmente para evitar sentir el agujero. La gente desconoce que el agujero, el sentimiento de deficiencia, es un síntoma de una pérdida de algo aún más profundo: la pérdida de la esencia, la cual puede ser recuperada. Piensan que el agujero, la deficiencia, es lo que son al nivel más profundo y que no hay nada más allá. Piensan que algo va mal en ellos, que hay algo que está básicamente mal. El sentimiento de que hay algo que va mal, es una percepción inconsciente de la presencia del agujero y la gente hará cualquier cosa para no percibirlo, para no sentir realmente esa falta. Creen que si se aproximan al agujero, se los tragará. Si su trabajo es, por ejemplo, acercarse al agujero del amor, se sentirán amenazados por una soledad, un vacío devastador. Otros agujeros despertarán sensaciones amenazadoras de aniquilación. ¡No hemos de sorprendernos de que no quieran acercarse a eso! Pero aquí, en nuestro trabajo descubrimos algo sorprendente: cuando dejamos de defendernos para no percibir un agujero, lo que realmente experimentamos no es doloroso. Experimentamos simplemente un espacio vacío, un sentimiento de que allí no hay nada, pero no es una nada amenazadora, una sensación de apertura, una espaciosidad. Esta espaciosidad permite que emerja la esencia, y es la esencia y únicamente la esencia la que puede eliminare ese agujero, esa deficiencia, desde el interior.
E.- ¿Puede un agujero manifestarse como cólera?
A.- Sí. Puedes enojarte como resultado de la deficiencia, especialmente como defensa contra la percepción del agujero. La mayoría de los sentimientos, la mayoría de las emociones, específicamente aquellas que son automáticas y compulsivas, son el resultado de agujeros. Cuando no hay agujeros, no hay tales emociones. ¿Cuáles son esas emociones? Tristeza, celos, ira, odio, miedo, sentirse herido. Todo eso son consecuencia de agujeros. Si no tienes agujeros, no tienes ninguna de esas emociones. Solamente tienes esencia. Por eso esos sentimientos son llamadas a veces “pasiones” o falsos sentimientos, o pseudo sentimientos.
Toda nuestra sociedad está conformada para enseñarnos que debemos obtener nuestra propia valoración del exterior para poder llenar nuestros agujeros; obtener aprecio, amor, fuerza, lo que sea, desde el exterior. Hablamos de lo maravilloso que es hacer cosas por los demás, o enamorarse, o tener una profesión importante; cosas así. La sociedad está diseñada en general para que la gente llene sus agujeros unos a otros. Así es como se ha construido nuestra civilización: en función de llenar agujeros. La civilización, tal y como la conocemos es un producto de la falsa personalidad. Es el producto de la falsa personalidad y es la residencia de la falsa personalidad. Es lo que sustenta y nutre la falsa personalidad.
E.- ¿Siempre ha sido así?
A.- No lo creo. Creo que sucedió gradualmente. Creo que llevó cierto tiempo el que la falsa personalidad de la civilización llegara a ser tan dominante. Cuanto más mecánicos nos hacemos, más está la cultura para llenar los agujeros. Muchos sostienen que en el pasado había más amor y presencia, más reconocimiento del Realidad, más esencia, y que esa gente estaba más en contacto con su esencia de lo que están ahora.
¿Habéis oído hablar de la Edad de Oro? En la Edad de Oro toda la gente experimentaba su esencia, sin agujeros. Luego llego la Edad de Plata, cuando la esencia empezó a disminuir y empezaron a aparecer los agujeros. Luego la Edad de Bronce. Ahora estamos en la Edad de Hierro. Es la más oscura, la más densa. El hierro no es más que una defensa. A veces podemos sentir la cualidad del hierro en nuestras defensas, la dureza, la determinación de protegernos a nosotros mismos. De modo que esta es una forma de considerar los tiempos actuales: todo son defensas contra los agujeros.
Tolerar los agujeros y atravesarlos, es ahora más difícil porque todo en la sociedad va contra ello. La sociedad va en contra de la esencia. Todo el mundo a tu alrededor, vayas donde vayas, trata de llenar tus agujeros y la gente se siente amenazada si no tratas de llenar de la misma forma los tuyos. Cuando una persona no trata de llenar sus agujeros, hace que los demás tiendan a sentir sus propios agujeros. Por eso es más y más difícil hacer el Trabajo. Y el Trabajo está siendo más y más necesario.
Por eso es importante tener un grupo como este donde haya una comunidad de gente implicada en la misma tarea de comprenderse a uno mismo. Tienes el apoyo de mucha gente que trata de sentir sus propios agujeros en vez de rellenarlos. Es muy difícil, casi imposible, que una persona en solitario lo haga porque todo en su entorno está contra ello.
E.- Dijiste algo sobre la conexión entre los agujeros y las emociones y que la esencia no posee emociones. No lo entiendo.
A.- Si comprendes tus emociones, llegarás a tu esencia. Pero eso no implica que tus emociones sean tu esencia.
E.- ¿Significa esto que yo soy mi esencia? Si en todo momento soy mi esencia, ¿no sentiré nada?
A.- No, no quiere decir esto. Hay sentimientos verdaderos y pseudo sentimientos. Esos pseudo sentimiento son intentos de llenar el agujero, que es la ausencia del verdadero sentimiento.
E.- ¿Significa eso que lo que hay en el agujero es un falso sentimiento?
A.- Sí. Si, por ejemplo, pierdes tu propia estima, si en algún momento te separas de ella, quedará un agujero. El agujero será experimentado como un sentimiento de inferioridad, una falta de auto estima. Pero eso no es un verdadero sentimiento. Es la ausencia del verdadero sentimiento del sentirse valorado, del verdadero sentimiento de la auto estima.
Entonces uno cubrirá esa inferioridad en un intento de sentirse superior, de defenderse contra ella. Por eso, a veces, te sientes superior a todo el mundo. Pero eso no es tampoco un verdadero sentimiento; es un intento de esconder otro pseudo sentimiento. Y cuando alguien hace o dice algo y te sientes inferior, te enfadas con él, ¿verdad? Eso de nuevo es un falso sentimiento. Y todos esos sentimientos surgen porque no estás en contacto con tu verdadero sentimiento de la auténtica estima. Son compensaciones. De modo que todas esas capas de pseudo sentimiento son la consecuencia de haberte separado de tu verdadera estima. Son reales porque las sientes, pero no son reales en el sentido de que son una consecuencia de la pérdida de algo que sí es real. Es una diferencia importante. Cuando has sido separado de un sentimiento verdadero, algo trata de ocupar su lugar: las emociones. Por eso, experimentando esas emociones, puedes llegar a una cierta comprensión: puedes llegar a ver qué es lo que has perdido y experimentarlo. Cuando experimentes el verdadero sentimiento de la verdadera autoestima, verás que es muy diferente de los pseudo sentimientos que cubrían y protegían la pérdida. Las emociones son reacciones, mientras que los estados esenciales, como la estima, son estados del Ser. No son reacciones.
E.- De modo que si tienes esos pseudo sentimientos, esas emociones, ¿qué es lo que hay debajo, en el fondo? ¿Qué es la esencia?
A.- En este caso, lo que hay en el fondo de la inferioridad, de la superioridad, de la ira y de sentirse herido, es la auténtica estimación, la cual es un determinado aspecto de la esencia. ¿Has leído a Platón? ¿Recuerdas la Ideas Platónicas o las Formas Platónicas? Sócrates dijo que nunca nadie podría enseñarte nada sobre la Formas. El único modo de conocerlas es recordarlas, porque las perdiste y tienes un recuerdo de ellas aunque no eres consciente de eso. Al recuperar el recuerdo, llegas a la Idea. Y a lo que retornas no es a las emociones, es a tu esencia. La esencia es algo más real y más sustancial que las emociones. La esencia es algo tan real como tu sangre. No es una reacción. Pero las emociones nos son necesarias. Necesitamos ser conscientes de nuestras emociones para comprender y ver nuestra esencia. Las emociones son una guía y una indicación de donde perdimos nuestra esencia. Comprender la emociones puede ser de ayuda para deshacer los nudos de las defensas que tratan de evitarnos el experimentar los agujeros y que nos mantienen separados de nuestra esencia. Sin embargo, hay gente que ni siquiera está en contacto con sus emociones. No solamente se han separado de su esencia sino que también se han distanciado de sus emociones. Están muy lejos de ellos mismos. Solamente les quedan sus pensamientos que son el resultado de las emociones. Esta es la forma en que podemos perdernos a nosotros mismos y llegar a identificarnos principalmente con nuestras ideas. Primero está la esencia, luego la pérdida de la esencia, luego las emociones resultantes, luego la pérdida de las emociones o el conflicto en torno a ellas que genera toda clase de pensamientos.
La mayoría de la gente se pregunta, “Si no sientes emociones, ¿qué sientes?” Cuanto más sientes tu esencia, menos sientes las emociones. Tendrás todavía sensaciones y serán más fuertes y más profundas, pero cuando sientas tu esencia, tus emociones no serán más fuertes ni más profundas. Una emoción es solamente una respuesta del sistema nervioso. La esencia no es una respuesta del sistema nervioso. Allí hay algo que te está llenando. Parte de ti está presente. Algunos llaman a los aspectos esenciales, “verdaderos sentimientos”. Pero lo que la gente llama corrientemente “sentimientos”, son emociones y no esencia. El amor, la paz, la estima, la fortaleza y la voluntad son aspectos de la esencia. Esa es la clase de cosa que experimentas. Son esencia. En vez de experimentar ira, experimentas fortaleza, una serena fortaleza; en vez de verte superior o inferior, vives tu estima, te vives a ti mismo como una presencia redondeada plena y poderosa.
E.- El Trabajo mismo llena muchos de mis agujeros y en los períodos entre mi Trabajo aquí, empiezo a sentir miedo. Creo que la sensaciones de plenitud que tengo con el Trabajo es cualitativamente diferente de cuando me lleno a mí mismo con otra persona. También, trabajando aquí obtengo la seguridad de sentir mi vacuidad. Muchas veces el sentimiento de plenitud que obtengo del Trabajo llega justo después de que me hayas ayudado a sentirme suficientemente seguro para experimentar el agujero.
A.- Sí. La situación del Trabajo aquí es un poco más complicada que las situaciones normales. Lo que haces en el mundo exterior, lo puedes hacer con el Trabajo. La gente trata de llenar sus agujeros estando aquí. Pero también esto tiene otra cara y es que el Trabajo mismo está orientado hacia el vivir las deficiencias, los agujeros, y no solamente la plenitud.
Los dos procesos aquí van de la mano, juntos. Entre las veces en que nos encontramos sentirás que pierdes esa plenitud. Bien, si la plenitud procedía de utilizar el Trabajo para llenar el agujero de la forma acostumbrada, entonces podrás utilizar su pérdida de la misma forma que la pérdida de cualquier otra cosa y ver qué es lo que has perdido y tratar de experimentar el agujero para comprenderlo.
Aquí la gente emplea el Trabajo para llenar un determinado agujero, una determinada deficiencia. Puede que sientas, “Pertenezco a un grupo de gente inteligente, sincera, auténticos buscadores. Debo de ser maravilloso”. Más tarde, todos se irán a casa. Entonces sentirás, “Puede que, después de todo, no sea tan maravilloso”. Experimenta pues ese agujero para comprenderlo.
Sin embargo, en otras ocasiones, otro tipo de procesos en el trabajo del grupo pueden conducirte a que sientas tu plenitud debido a la presencia general de una cierta plenitud verdadera que puede llevarte a contactar con tu propia plenitud. Entonces, después de una semana, cuando dejas de estar en contacto con ella tan profundamente, puede que seas consciente de ello y lo cuestiones. Ese es un proceso distinto. Puede que te sientas pleno sin comprender qué sucedió, o, quizás, hay otros temas que deben de ser expuestos y desarrollados para que tú mantengas esa plenitud.
Pero la plenitud del Trabajo no es la misma plenitud que la gente experimenta al llenar sus agujeros. La experiencia de llenar un agujero no se experimenta realmente como plenitud. No experimentas una plenitud cuando alguien está rellenando uno de tus agujeros. Siempre se siente uno vacilante y no se siente realmente como satisfactorio. Se siente como una clase de desahogo temporal. Hay un sentido de sentirse cogido, de dependencia; no quieres que la otra persona se marche. No quieres que cambien la forma en que se comportan hacia ti. En un nivel profundo, realmente es un bloqueo, no una apertura. Mientras que la plenitud del Trabajo es la ausencia de bloqueos.
A veces, en este trabajo, muchos agujeros aparecen al mismo tiempo. Por eso hay algo de confusión, ¿no es verdad? Por lo general, al comienzo, cuando alguien llega por primera vez para Trabajar en el grupo, se experimentan muchos agujeros al unísono. El propósito del Trabajo es revelar esos agujeros y dejar que la persona los encare desde su propio interior. No tratamos de llenar los agujeros desde el exterior.
Podemos fácilmente hacer aquí todo tipo de cosas para que la gente tenga maravillosas experiencias. Podemos meditar, hacer determinados ejercicios y todo el mundo experimentará cosas maravillosas. Sin embargo no durarán a menos que la persona realmente confronte sus deficiencias, sus agujeros, y los atraviese. No es un proceso simple, ni es fácil ni corto. Lleva tiempo y mucho esfuerzo. Experimentar un agujero y no actuar desde la deficiencia, es muy difícil debido a la fuerte tendencia que tienes a llenarlo. A veces lo vives como un asunto de vida o muerte.
E.- Esta mañana, cuando estaba desayunando afuera, me di cuenta de que había un gran agujero que la camarera llenaba.
A.- Sí. Mucha gente se gana la vida llenando los agujeros de los demás. Hay muchos negocios que funcionan llenado los agujeros de la gente. No tengo ninguna actitud moralista respecto al llenar agujeros. No pienso que sea un pecado o que sea malo. No pienso que debas sentirte culpable por ello o que te hayas de castigar por llenar agujeros. A veces llenas tus agujeros, a veces llenas los agujeros de los demás. ¿Y qué? Hablemos sobre el comprender las cosas. No estoy construyendo ninguna religión en torno a los agujeros. “No deberías llenar los agujeros”. Puedes considerar todo lo que haces en función del Trabajo, en términos de agujeros o de llenar agujeros. Verás que todo el tiempo estás, o llenando un agujero o tolerando un agujero, o estás experimentando eso verdadero que perdiste. Esto sucede en todo momento, a cada instante. En este Trabajo, los agujeros con los que te encuentras son cada vez mayores.
Primero los agujeros más pequeños, luego los agujeros más grandes, hasta que llegas al mayor agujero, el que supone la pérdida de todo. Se le llama muerte. ¿Correcto? Cuando mueres, lo pierdes todo. Has de aceptar ese agujero para volver a tenerlo todo. Así, uno de los últimos agujeros es la pérdida del cuerpo mismo. Experimentar la muerte física es exactamente como eso. Experimentas un gran agujero, negro, oscuro, un agujero vacío sin nada en él.
Tratas de llenar ese agujero con el cuerpo. Si dejas que el cuerpo se vaya, al menos en tu consciencia - no quiero decir que necesariamente hayas de morir físicamente- entonces, de repente, contemplarás tu totalidad, eso que realmente eres, lo que normalmente empleas para tratar de sustituir el cuerpo. La mayoría de la gente cree que son sus cuerpos.
Una de nuestras más profundas identificaciones es la del cuerpo. Esta es una de las razones por las que anhelamos placeres físicos, placeres corporales. Creo que la base del anhelo más profundo, el anhelo de placeres físicos, es un agujero. El agujero es la ausencia, la separación de los verdaderos placeres, de los placeres esenciales.
Desde luego, nadie quiere creerlo. “Si dejo eso, ¿qué me queda? Si no como dulces dos veces al día, si no hago sexo de tanto en tanto, y si no hago esto o eso otro, ¿de qué voy a disfrutar?” Pero ése es uno de los últimos agujeros en ser explorado. Al principio hemos de experimentar los agujeros relacionados con el amor, la compasión, la estima, la fortaleza, la voluntad, la paz, cosas como ésas, esas cosas que hemos tratado de obtener del exterior.
En tu vida, haz lo que tengas que hacer y simplemente estudia qué es lo que está sucediendo. Eso es todo lo que necesitas hacer: estudiarlo para entenderlo. Una de los caminos del Trabajo en el pasado era retirarse a un monasterio, renunciar a todo por completo. La clave no era en realidad rechazarlo todo; era un intento por experimentar los agujeros. Con el tiempo, desde luego, tales prácticas adquirieron un sentido moralista, religioso; la idea de que es malo mantener ciertos contactos con el exterior. El propósito de esos retiros es permitirte sentir los agujeros y no llenarlos, para ver qué son.
Recuerdo haber visto una vez un diagrama hecho por Meher Baba, el tío que dice, “No te preocupes, sé feliz”. Con este diagrama él trata de demostrar que Dios lo es todo y que para que este todo se complete, ha de contener la nada como parte. Y de esa nada, surge el mundo. El dice que todo lo que conocemos es el resultado de la nada contenida en el todo. Y que hemos de ver esa nada para poder conocerlo todo. De modo que has de tener una nada pues sino no serás completo. Ser completo quiere decir tenerlo todo. El todo incluye la nada.
Una cosa más sobre la teoría de los agujeros. Como dije, los agujeros se forman en tu infancia. Cuando eres un bebé no tienes agujeros; cuando naciste eras completo. Al crecer, debido a tus interacciones con tu entorno y a determinadas dificultades con las que te encuentras, eres separado de ciertas partes de ti mismo en diferentes ocasiones. Cada vez que eres separado de una cierta parte de ti, aparece un agujero. Entonces los agujeros son llenados con la memoria de la pérdida y lo que guardaba relación con la pérdida. Al poco tiempo, simplemente llenas los agujeros. Los llenas con los falsos sentimientos, con la ideas, las creencias, sobre ti mismo, con estrategias para habértelas con tu entorno. Esos rellenos son, colectivamente, denominados “la personalidad”, la falsa personalidad, o lo que nosotros denominamos “la falsa perla”.
Así pues, la falsa personalidad, como ves, es el resultado de la pérdida de partes de uno mismo. Pero al cabo de un tiempo, creemos que es lo que somos. Todo el mundo cree que es lo que es, el relleno. La falsa personalidad está tratando de suplantar lo verdadero. Por eso desarrollamos aquí gran cantidad de Trabajo para comprender nuestras personalidades. Nuestro Trabajo nos conduce al estudio de la historia del desarrollo de nuestra falsa personalidad hasta que, finalmente, somos capaces de experimentar el recuerdo de la situación en la cual determinado agujero fue creado. De esta forma puedes recuperar tu esencia, trozo a trozo, hasta que estás completo.
Como ves, me estoy refiriendo a esto de un modo muy general. Podemos ser mucho más específicos. Podemos considerar cada cualidad, ver cuando se ha perdido y qué es lo que resulta. A veces se pierden combinaciones de cualidades. Por ejemplo, puedes perder tu fortaleza, tu voluntad y tu amor, y ése será un agujero compuesto. De modo que podemos construir una completa perspectiva psicológica en torno a esa comprensión - la psicología de los agujeros- que es la psicología de la personalidad, de la falsa perla.
E.- He notado en muchas ocasiones que, cuando un hombre me invalida, siento un agujero y tengo miedo y deseo tener algo donde esconderme antes de que las compensaciones lo llenen de nuevo. Cuando esto sucede, no me siento suficientemente fuerte como para soportarlo antes de que se rellene; siento pánico y un fuerte anhelo y me auto-devalúo y me identifico con esos sentimientos de nuevo. ¿Es cuestión de práctica el que yo sea capaz de sentir el agujero cuando es fuerte?
A.- Sí. Esto es lo que estoy diciendo. Trabajamos para aprender a tolerar esos sentimientos, a permanecer en ellos sin tratar de llenarlos con otras cosas. A veces simplemente sucede; el relleno surge espontáneamente. Por eso es que la personalidad es llamada automática. Es mecánica. Al cabo de un tiempo todo sucede automáticamente. Ni siquiera te das cuenta de que los estás tapando.
E.- ¿Cómo enlenteces el proceso? ¿Simplemente contemplando como ocurre?
A.- Sí, al ver lo que ocurre cuando eres un poco consciente de que estás tratando de rellenar un agujero. Pero tú no lo haces, no tratas de llenar el agujero. Puede que durante algún tiempo te hagas el propósito, “Durante las dos próximas semanas, no trataré de obtener la aprobación del exterior”. O, “Cada vez que me observe deseando la aprobación externa, simplemente lo observaré y no actuaré”. Eso es una forma de hacerlo. En realidad, todo lo que hacemos en este Trabajo es encarar esas cuestiones. Hoy lo estamos considerando desde una perspectiva determinada que puede daros una cierta comprensión que os facilite vuestro Trabajo.
La falsa personalidad es mecánica en el sentido de que, después de perder una cierta cualidad esencial de ti mismo y que aparezca un agujero, tu personalidad trata automáticamente de llenarlo con falsas cualidades procedentes del exterior. Entonces se forma parte de tu falsa personalidad. Las acciones de la personalidad tienen dos extremos. Un extremo está siempre intentando evitar el agujero, evitar el dolor, y experimentar placer. Esto es automático. Y el otro extremo de la personalidad está siempre tratando de rellenar el agujero tan pronto como algo lo pone al descubierto. Esto también es automático. Necesitamos observarnos a nosotros mismos con atención. La mayoría de la gente está tan identificada con sus intentos por llenar los agujeros que no creen que sea posible no hacerlo. Una persona que está tratando de obtener el amor de otra, no parecer saber que exista otra alternativa. Cree que es lo mejor que puede hacer y no puede imaginarse otra cosa. La mayoría de las personas nunca cuestionan esas cosas. ¡Es algo tan mecánico! Dicen que así es como son, que esa es la realidad, que las cosas son así. Cuando te sientes desanimado, buscas a alguien para que te alabe. ¿Qué otra cosa puedes hacer? En realidad, esto es lo que casi toda la gente piensa. Si te sientes poco digno de ser amado, busca alguien al que le gustes. La gente, por lo general, se identifica tanto con esas pautas que no hay posibilidad de cambio. Para empezar a trabajar en esas pautas, necesitas primero observarlo una y otra vez y ver que realmente no funciona. La gente no suele acudir al Trabajo aquí hasta que empiezan a ver que sus métodos no funcionan. Si no, no vienen. Creen tan ciegamente en sus estrategias que piensan que si lo hacen mejor y continúan durante unos cuantos años más, funcionará. Puede que no hayan encontrado la persona adecuada, o que aún no hayan encontrado la situación apropiada. Si ganan algo más de dinero, las cosas mejorarán.
De modo que todas estas justificaciones mantienen a la gente en marcha. Para aquellos que se observan a sí mismos, resulta obvio que esos modelos no les darán lo que realmente están buscando. Esa es la gente que normalmente viene a Trabajar aquí y para ellos es posible que experimenten algo diferente. Pero no quiero decir que la gente que acude al Trabajo haya decidido experimentar sus agujeros. ¡No! Cuando la gente viene aquí por primera vez, trata realmente de encontrar mejores métodos para llenar los agujeros. Por eso es por lo que todos vienen aquí. “Encontraré una forma mejor de que alguien me ame; encontraré algo mejor para resolver mi problema de peso; encontraré formas de ser esto o aquello”. Eso es lo que realmente quiere todo el mundo. De modo que vienes y lentamente descubres que el Trabajo es sobre otra cosa. Y te sientes frustrado porque continúas diciendo, “No, el llenar los agujeros no funciona”. Continúas llenando agujeros más y más. “Pero quiero llenarlo, sigo siendo desgraciado. ¿Cuándo mejorarán las cosas? ¿Qué puedo hacer para que no sienta eso tan horrible?”
Lleva mucho tiempo el que la gente comprenda esto: tratar de llenar los agujeros no sirve. Incluso aunque me estés escuchando ahora estás tratando de llenar agujeros mediante la comprensión. Algunos de vosotros creen realmente que lo que estoy diciendo llenará sus agujeros. “Si simplemente supiera de qué va la historia, las cosas mejorarían”. Lo que digo es efectivo si empiezas a sentir tus agujeros, lo cual significa que estás empezando a percibir tu vacío. Si lo estás llenado de palabras o con ideas, simplemente lo tapas de nuevo.
“De modo que ahora sé de que va. Se trata de llenar agujeros. ¡Dios mío! Ahora conozco el tema. Puedo irme a descansar y no hacer nada durante las próximas dos semanas”. Algunos tratan de llenar sus agujeros de distintas formas. “¡Oh! ¡Así que esto es lo que estoy haciendo con mi marido! Trato de utilizarlo para llenar mis agujeros. De acuerdo, hablaré con él estás dos semanas.” Y en lugar de eso, llenas tus agujeros empleándolos para atacar a tu marido. Tratamos de llenar nuestros agujeros de una forma muy inteligente. “¡Ajá! Ahora no buscaré un nuevo trabajo, no trataré de ganar más dinero porque eso es simplemente llenar agujeros y él dice que el ganar más dinero no funciona”. Y esos pensamientos persisten y continúan para tratar de tapar otro agujero.
Creo que esta perspectiva nos ayuda a tener una vista general de la sociedad. ¡Los agujeros mandan! La mayor parte del tiempo nuestra sociedad está tratando de llenar los agujeros de la gente. ¿Qué crees que emplean los anuncios? ¿Cuál es su poder? El poder de los anuncios es el poder de los agujeros. Son atrayentes para tus agujeros; siempre. Descubren en ti un cierto agujero y tratan de suministrarte el mejor relleno. Un buen publicista sabe tratar con todos esos agujeros. Observan su producto, qué agujeros puede llenar; atraen ese agujero. Y de esta forma ganan millones.
E.- ¿Son atractivos los anuncios para los agujeros que ya existen o crean, de alguna forma, otros nuevos?
A.- No creo que puedan realmente crearlos, crear un nuevo agujero. Tus agujeros se crearon durante tu infancia. Pero hacen hincapié en los agujeros que ya existen y los atraen de diferentes formas. Considera la necesidad de ser hermosa, por ejemplo. Algunas mujeres creen que no son bellas y tú puedes atraer esa deficiencia de muchas formas. Cada día hay algo diferente. Las formas cambian, pero siguen repitiendo el mismo y fundamental reclamo. Los anuncios estimulan y refuerzan el mecanismo de llenado de los agujeros. Estimulan el deseo que surge de los agujeros. En tus agujeros hay representaciones de lo que crees que deseas del exterior. Nuestro inconsciente esta formado por imágenes con las que llenamos esos agujeros, y continuamos buscando en el exterior el contenido de esas representaciones. Los anuncios operan, en cierto nivel, sobre el mecanismo al completo; el nivel del anhelo en sí. Tratan de reforzar eso. Dicen que si compras ese producto, serás hermosa; que si compras ese otro, serás feliz, o próspero, o inmortal.
E.- ¿Por qué no pueden ser empleados los anuncios para estimular nuestra ansia por nuestra esencia?
A.- Porque con ello no se ganaría mucho dinero.
E.- ¿No sería un poderoso anhelo, el anhelo por la esencia?
A.- ¡Oh, sí! El más poderoso. Hay gente que crea anuncios apelando a nuestro deseo por la esencia. La iglesia, todos los sistemas religiosos, son anuncios de eso. Pero atraen en un nivel más profundo. Desde luego, en muy escasas ocasiones, pueden conducir a la gente hasta su esencia.
E.- ¿Es el deseo por llenar los agujeros de los demás, simplemente otra forma de llenar el nuestro?
A.- Sí. A veces escapas de tus propios agujeros creyendo que los demás tienen agujeros y que tú no los tienes.
E.- ¿O considerando que los demás están necesitados?
A.- Pudiera ser. Existe un mecanismo para evitar los agujeros propios proyectándolos hacia el exterior, “Los otros están necesitados y voy a ayudarles”.
Este proceso de llenado de los agujeros no es superficial o simple. Es muy sutil y muy profundo. Llega hasta las mismas raíces de tu ser. Requiere un trabajo muy profundo para deshacer el proceso de la personalidad, para invertirlo, y retornar a la esencia.