ALMAAS HAMEED ALI
CAPITULO III
EL TRABAJO SEGUN EL ENFOQUE DEL DIAMANTE
Al enfoque del Trabajo que realizamos aquí, lo llamamos el Enfoque del Diamante. ¿Qué queremos decir con esto? Consideremos palabra por palabra. ¿Por qué lo llamamos “Diamante”? Hay dos niveles en el significado de “Enfoque del Diamante”. Uno de ellos es el significado literal, el otro el metafórico. El significado literal es el más difícil de comprender, porque entenderlo requiere haberlo experimentado.
De modo que por ahora, hablaré de su significado metafórico. “Enfoque del Diamante” significa el método que emplea las cualidades del diamante, eso a lo que denominamos “percepción del diamante”. El diamante posee una clase de precisión y puede atravesar materiales duros sin resultar destruido. El enfoque que aquí utilizamos es preciso y localizado, como la cirugía por láser. También, como con el diamante, nuestro enfoque es estable, valioso, de gran valor.
Entonces, ¿qué significa “el Trabajo”? El comprender que queremos decir con “el Trabajo” nos permitirá comprender más exactamente lo que estamos haciendo aquí.
Por lo que sabemos, los seres humanos siempre se han diferenciado de los animales en que sufren una clase determinada de dolor que las otras criaturas no sufren. Todas las formas de vida sufren enfermedades, accidentes, mueren. Pero los humanos, además de estas cosas, experimentan sufrimiento y angustia mental y emocional. Sabemos que a través de la historia, los seres humanos han experimentado dolor emocional, insatisfacción, descontento, falta de paz. Lo que estás experimentando ahora no es nada nuevo. Siempre ha existido. En estos días, puede que esta clase de sufrimiento sea mayor o más profundo que lo fuera hace miles de años, pero, por lo general, aún es el mismo.
También ha habido desde siempre unas pocas personas con el conocimiento de que la mayoría de este sufrimiento se debe a la alienación del hombre respecto de sí mismo. La mayoría de nuestras insatisfacciones no provienen de enfermedades o de problemas materiales, sino de no ser nosotros mismos. No puede hacerse mucho con el sufrimiento causado por enfermedades o envejecimiento. Algunos han visto, sin embargo, que el sufrimiento emocional no es inevitable. Se debe a no saber quienes somos, a no conocer nuestro ser, nuestra verdadera naturaleza, a no ser libres para ser nosotros mismos. Es esta alienación la que nos deja un sentimiento de vacío, un profundo sufrimiento. Con el tiempo, se derivan dificultades físicas y enfermedades psicosomáticas.
Junto a este conocimiento de la causa de nuestro sufrimiento también ha existido el conocimiento de saber cómo llevar a una persona de regreso a sí misma, si ella quiere y es capaz de hacerlo. Así que “el Trabajo” quiere decir cualquier camino, método, o escuela que reconoce el hecho del sufrimiento y la causa del innecesario sufrimiento y trabaja para devolver a la persona a su auténtica naturaleza y eliminar así el innecesario sufrimiento causado por esa separación interior.
El propósito del Trabajo no es, sin embargo, principalmente eliminar el sufrimiento. El deseo de regresar a la auténtica naturaleza de uno mismo es un impulso innato, que existe en presencia o incluso en ausencia de sufrimiento. Cuanto más en contacto estamos con nosotros mismos, más percibimos ese innato deseo de saber y ser lo que realmente somos. Deseamos la libertad para poder vivir como deberíamos vivir, para desplegar todo nuestro potencial. Cuando no lo hacemos, sufrimos, pero ese sufrimiento, más que ser un problema que el Trabajo ayuda a resolver, es simplemente el hambre de nuestro auténtico ser para vivir, para ser libre. Es una señal de que queremos regresar a nuestra verdadera naturaleza.
De modo que el propósito de muchas escuelas y métodos a lo largo de toda la historia ha sido llevar de regreso a la gente a sí mismos. Este impulso de regresar a nuestra propia naturaleza también ha sido el inspirador de las religiones y de los movimientos espirituales en todo el mundo.
Como sabes, estas palabras son incapaces, como toda palabra, de comunicar la realidad de los vislumbres que sobre el valor de Trabajo algunos de vosotros habéis tenido. El Trabajo, según vemos, es muy antiguo; ha existido desde que la Humanidad existe.
¿Qué es pues, más específicamente ahora, nuestro enfoque, el Trabajo según el Enfoque del Diamante? para aproximarnos a la comprensión del enfoque del Diamante podemos considerar la cuestión de la dificultad del Trabajo.
Siempre ha sido asumido por aquellos que han estado en el Trabajo o que han creado escuelas para el Trabajo, que realmente es muy difícil realizar el Trabajo y regresar a lo que somos. Siempre se ha asumido también que muy poca gente, solamente una pequeña parte de la Humanidad, tratará de emprender el camino de regreso, y que muchos menos llegarán a alguna parte y que incluso menos aún serán los que completen el camino. Hemos escuchado historias sobre los peligros y las barreras del Trabajo. El camino ha sido peligroso y por esto, muy pocos lo ha emprendido y muy, muy pocos, lo han completado.
Siempre se ha asumido que en la naturaleza del Trabajo está el que sea difícil, peligroso. Lo que ahora estamos aprendiendo es que, sin embargo y contrariamente a los supuestos del pasado, no está en la naturaleza del Trabajo el que sea tan dificultoso. La razón por la cual hasta ahora lo ha parecido es, entre otras cosas, la carencia de una determinada clase de conocimiento al que podemos llamar conocimiento psicológico.
Se ha asumido, por ejemplo, que una persona ha de tener una voluntad y determinación tremendas para ser capaz de realizar el Trabajo.
La tarea requiere una voluntad y una determinación tremendas, y en el pasado, el fracaso debido a que no se utilice suficiente voluntad ha sido achacado al estudiante. El maestro dice que el estudiante no se ha comprometido lo suficiente, que no posee la suficiente determinación, que no ejerce suficientemente su voluntad. Y esto es cierto. Siempre ha sido así y sigue sucediendo en el caso del Trabajo. Por eso lo Maestros presionan al estudiante, le someten a toda clase de actos - le empujan, le tientan- con todo aquello que sea adecuado para que ejerzan su voluntad, su determinación, para poder seguir trabajando.
Pero ahora comprendemos que una persona no puede emplear su voluntad si la voluntad está siendo reprimida y bloqueada. Y sabemos que la voluntad es reprimida y bloqueada por determinadas causas. Nuestro trabajo en este grupo nos ha revelado que una de las principales causas de la represión de la voluntad es el miedo de sentirnos castrados. Este miedo inconsciente es bien conocido y se halla generalmente bien documentado en la literatura psicoanalítica, aunque su conexión con la voluntad no es por lo general apreciada.
De modo que cuando una persona trata de emplear su voluntad, empieza a experimentar un miedo terrible, el miedo de la castración, de ser sexualmente castrado, o de la castración del propio ser, de la propia energía, de la propia voluntad. La persona desconoce incluso que ese miedo está ahí. Solamente sabe que no puede disponer de su voluntad, que no es capaz de actuar con determinación, que no puede hacer cosas difíciles.
Entonces, a pesar de que empujes cómo empujes a una persona, ¿cómo va a poder encontrar su voluntad si siente que algo terrible le va a suceder si se aproxima a ella? Este miedo se manifiesta como el sentimiento de que “algo va a sucederme,” o “Me voy a morir”, o “Voy a tener un accidente”, o cosas así. No importa lo convincente que sea el maestro; uno no puede aproximarse a esos miedos. No es que no quiera ejercer su voluntad; es que no sabe cómo hacerlo, no puede hacerlo. No puede disponer de ella debido a la represión. Se ha separado de ella debido a determinados miedos inconscientes, y debido a que esos miedos son inconscientes, la mente consciente no tienen control sobre ellos, de forma que cuando los presionas, se refuerzan. Son como la goma; cuando ejercer presión sobre ella, no cede sino que empuja contra ti.
Un Maestro puede decirle a un estudiante “Entrégate”, y el estudiante puede saber que sí, que lo mejor es entregarse, pero no sabe cómo hacerlo. Está aterrorizado. “¿qué quieres decir con “entregarme”?” Para el inconsciente, “entregarse” significa entregar, perder una parte de sí mismo, desintegrarse; cosas terribles.
Otro ejemplo es el tema del implicarse. En el Trabajo siempre se ha dicho que muy pocos realizan el Trabajo porque la mayoría no se implica lo suficiente. La gente no desea comprometerse en el camino porque temen perder su libertad personal.
El Maestro culpa al estudiante por no haberse implicado suficientemente. Le dice, “Deberías implicarte más”, o “No sabes lo que es bueno para ti”. Puede que esto sea cierto, pero no resuelve nada. Los estudiantes tratan de comprometerse, pero sabemos que el tema del implicarse está relacionado con algunas profundas dificultades. Sabemos por ejemplo que para que una persona sea capaz de comprometerse realmente en el Trabajo, ha de habérselas con sus miedos inconscientes sobre la separación. En todos nosotros existe un profundo temor de perder nuestro sentido de identidad, el sentido de quienes somos, nuestra privacidad, nuestra individualidad. Aunque en el Trabajo no exista una verdadera pérdida de estos elementos -en realidad sucede lo opuesto- existen auténticas razones para esos miedos, razones que se deben a creencias inconscientes originadas en la infancia. El inconsciente cree que, si la persona se compromete, se perderá a sí misma. Y en cierto sentido es cierto. Cuando emprendemos el Trabajo atravesamos una cierta clase de separación de la falsa personalidad la cual, al principio, creemos que somos. De modo que para mantener una implicación en el Trabajo es eventualmente necesario desentrañar todos esos miedos de pérdida de identidad. Solamente entonces es posible ver y desarrollar nuestra verdadera identidad.
Desde luego que comprometerte en el Trabajo para poder encontrarte a ti mismo, no tiene sentido para la mayoría de la gente debido a sus creencias respecto al comprometerse. “¿Qué quieres decir con “comprometerme”?”, dice el inconsciente. “Si me comprometo, ¿qué me quedará?” Por nuestro trabajo aquí sabemos cuán agudas, cuan compulsivas, son esas ansiedades. Y son inconscientes. En principio ni sabemos que existan. Solamente nos influencian. Podemos observar esas dificultades en nuestras relaciones; sabemos lo duro que es comprometernos en nuestras relaciones incluso cuando sentimos que hemos encontrado la persona que deseábamos y que nuestros problemas se habrán acabado. El inconsciente dice, “De acuerdo, espera un minuto, ¿qué va a sucederme ahora?” Los mismos conflictos empezarán a operar cuando desees comprometerte con el Trabajo.
De modo que vemos que siempre ha sido difícil emprender el Trabajo debido a que la voluntad, el compromiso, la comprensión, generalmente no están disponibles para nosotros debido a los miedos y resistencias reprimidos, los cuales son completamente inconscientes y controlan nuestro comportamiento y que se refuerzan si los presionamos.
Debido a que la falsa personalidad es la barrera que necesitamos atravesar para alcanzar nuestra verdadera naturaleza, el Trabajo siempre ha requerido que la gente empiece a cambiar determinadas acciones y pautas de comportamiento que son manifestaciones de la falsa personalidad. Los métodos del Trabajo y las escuelas han enseñado a la gente, por ejemplo, a no ser egoístas sino generosos y compasivos. Pero decir a los estudiantes que no sean egoístas es simplemente tratar con la personalidad de una forma que sabemos que no funciona muy bien. Por ejemplo, tenemos ciertos miedos y deficiencias que nos hacen ser codiciosos y no dejaremos de ser codiciosos simplemente cuando se nos diga no serlo. A lo mejor tu inconsciente cree que has de esforzarte por tener de todo simplemente para sobrevivir, incluso cuando eso claramente no es cierto en tus actuales circunstancias. Tanto si conscientemente crees en esto como si no, seguirás siendo codicioso mientras la creencia inconsciente siga estando ahí.
Los miedos y bloqueos que actúan como barreras ante la experiencia de la esencia y el flujo de las energías físicas y sutiles, son percibidos en el cuerpo mediante los sentidos sutiles como una determinada clase de oscuridad, como un bloqueo en ele flujo de energía. Desde siempre se han desarrollado numerosas técnicas para rodear esas barreras, esas zonas oscuras, para liberar la energía.
Algunos métodos emplean ejercicios o posturas para superar determinadas barreras. Otros métodos utilizan la presión para atravesar esas zonas oscuras mediante la pura fuerza de la voluntad o de la dedicación: diez horas de meditación diarias durante diez años o cosas por el estilo. Esos métodos son muy poderosos y funcionan, pero generalmente sólo para el afortunado que no tiene muchas barreras o las tiene no muy poderosas.
Los que están en el Trabajo saben que esas barreras tienen que ver con el condicionamiento, y que la falsa personalidad surge del condicionamiento. Se conoce mucho sobre las cualidades de la falsa personalidad, sobre cómo se comporta, cómo se aleja de la esencia. Algunos métodos han trabajado elaborando antídotos para cada una de esas oscuras cualidades, bajo la forma de diferentes meditaciones, ejercicios, visualizaciones, posturas de yoga, y similares. En esos métodos, los Maestros han tenido que trabajar intensamente para empujar y tirar de los estudiantes al atravesar las barreras, generalmente con un éxito limitado.
Debido a la dificultad del camino, los estudiantes han aceptado, por lo general, adentrarse en el Trabajo, especialmente en las escuelas de cierta seriedad, solamente si están desesperados por emprende el Trabajo, suficientemente desesperados como para dejar sus vidas de lado por él. Los Maestros han sabido que a menos que un estudiante esté dispuesto a dejar de lado su vida, el camino nunca podrá ser completado. Era algo sencillamente demasiado difícil debido a los miedos y resistencias implicados. Por eso han existido toda clase de procedimientos de selección. Una persona podía ser probada durante años antes de ser aceptada en el Trabajo. Esto ha sido necesario y todavía loes en las escuelas de una mayor seriedad, pues es una pérdida de tiempo para el Maestro malgastar su tiempo en un estudiante que no progresará en el camino.
Vemos pues que muy poca gente a podido emprender el Trabajo, ver lo que es la esencia y conocer la plenitud de lo que es ser verdaderamente un ser humano, un adulto de la especie más que un bebé. La mayoría de la gente sólo tiene unos pocos años de edad en términos de su desarrollo esencial. Existen muy pocos adultos.
Es el desarrollo de la psicología que ha tenido lugar principalmente en este siglo lo que nos permite observar como la gente está atrapada y controlada por el condicionamiento adquirido en la infancia. El enfoque de la psicología y la psicoterapia que ha surgido en Occidente, es un nuevo acercamiento al problema del sufrimiento emocional de la Humanidad. Desde los tiempos de Freud, se ha ido acumulando mucho conocimiento sobre el inconsciente y la personalidad. La psicología, la ciencia de la mente, proporciona una gran comprensión de aquello de lo que ha carecido el Trabajo. Pero esa gente que ha desarrollado ese conocimiento y practica la psicología no son, por lo general, los que están implicados en el trabajo. Reconocen el sufrimiento en la naturaleza humana y se esfuerzan por aliviar ese sufrimiento tratando de resolver los conflictos personales en un nivel emocional.
Pero como norma, la esencia no es reconocida en la psicología y en la psicoterapia. Por esto, la alienación de la esencia no es observada. Observan que la gente no está en contacto con sus emociones y sus sensaciones. Ven que la gente está controlada por complejas estructuras de creencias, miedos y defensas inconscientes, pero esa dimensión extra, la existencia del verdadero ser, no es generalmente vista o tomada en consideración en la teoría psicológica.
Como resultado del desarrollo del conocimiento psicológico y de las técnicas terapéuticas, muchos individuos han realizado un trabajo tremendamente efectivo en la comprensión de sí mismos y han reducido el sufrimiento en sus vidas. También, el conocimiento psicológico en sí sirve de ayuda a la cultura en general.
Las teorías psicológicas y los enfoques terapéuticos están proliferando en estos días, pero ninguna resulta completo y obtienen distintos niveles de éxito. Desde la perspectiva del Trabajo, está claro que esos enfoques no pueden ser totalmente efectivos en la eliminación del sufrimiento si no toman en consideración la esencia y nuestra alienación de ella- La principal causa de nuestro sufrimiento no es el conflicto emocional. Tenemos conflictos emocionales porque desconocemos nuestra verdadera naturaleza.
Pero en psicología, los conflictos emocionales son considerados como la causa del sufrimiento, y los problemas con el entorno durante la infancia generan conflictos en nuestras mentes inconscientes que a su tiempo crean dificultades en nuestra vida cotidiana, pero lo que normalmente no se ve es que esos conflictos de la infancia tienen el efecto, o toman la forma de alienarnos de partes esenciales de nosotros mismos, las cuales son la fuente de nuestra felicidad y de la alegría y la satisfacción.
Como un ejemplo sencillo, supongamos que siempre que un hombre expreso su ira cuando era niño, su madre lo rechazó o le retiró su apoyo se sintió asustada. Puesto que en la infancia y niñez, la madre es identificada con el amor y la fusión, cuando ahora este hombre experimente enojo, sentirá un profundo miedo a perder su amor y fusión. En su pasado, las cualidades de amor y fusión no fueron compatibles con el enfadarse; su madre le retiro su amor desde que era un niñito que expresaba su enfado. La fuerza y la sexualidad están estrechamente relacionados con la ira -ambas implican la energía de separación o de agresión- por eso cuando ese hombre experimente amor y fusión con otra persona o en otra situación, la considerará como una amenaza hacia su fuerza y sexualidad. Esta es el entramado del dolor y la confusión que sufrimos en nuestras vidas a diario. No podemos considerar los estados esenciales conectados, por ejemplo, con el amor, con la ira, con el sexo, sin experimentar ansiedades, miedo, e incluso pánico, como muchos de vosotros ya habéis visto aquí con vuestro Trabajo.
¿Qué significa pues esto? Nuestra experiencias durante la infancia de frustración, conflicto y rechazo produjeron la pérdida de aquellos estados esenciales. Al ser estas las cualidades que anhelamos, la confusión y el descontento durante nuestras vidas de adultos se cimentará en esa pérdida. La pérdida es experimentada como un sentimiento de vacío, de deficiencia, de ausencia de significado, de abulia, ocupando el lugar de esos estados esenciales.
Resumiendo, vemos que la efectividad de las escuelas del Trabajo se ha visto limitado por la ausencia de un conocimiento sobre las barreras específicas inconscientes que nos impiden experimentar los correspondientes estados esenciales que constituyen nuestra auténtica naturaleza. La efectividad de la psicoterapia se ha visto limitada por la ignorancia de esos estados esenciales, de forma que la resolución se da a nivel del ego y de las emociones, los cuales no son los niveles en los que nos hallamos absolutamente satisfechos.
En la pasada década, algunos empezaron a integrar esos dos enfoques y han tenido un éxito relativo, dependiendo de su experiencia y conocimiento. Pero este no es aún el Trabajo según el Enfoque el Diamante. Hasta ahora, los intentos de integrar el Trabajo con el conocimiento del condicionamiento y la estructura del inconsciente, ha sido muy difuso. Ha sido efectivo para algunos, pero aún perpetúa una división innecesaria entre el estudiante que está profundamente identificado con su falsa personalidad y el estudiante que vive su esencia. Así, lo establecido es que se espera que el trabajo psicológico lleve al estudiante desde el punto A al punto B. Entonces el Trabajo lleva al estudiante desde el punto B al C. El trabajo psicológico es emprendido para disolver la falsa personalidad y solamente entonces surge la posibilidad para el desarrollo esencial.
El Enfoque del Diamante es distinto de esos enfoques en que trabaja sobre la percepción y disolución de la falsa personalidad simultáneamente con la percepción y desarrollo de los estados esenciales. Para explicar cómo trabaja este método, resumiré la “teoría de las deficiencias”, a la que también llamamos “teoría de los agujeros”, por las razones que más tarde veremos.
En toda la historia y la literatura del Trabajo, vemos que llegar a conocer eso que denominamos “esencia” es lo que podríamos considerar la meta del Trabajo. En la filosofía occidental, encontramos a Platón hablando de las ideas puras, o de las formas platónicas. Platón, un discípulo de Sócrates, el cual desarrollaba el Trabajo, escribió sobre las argumentaciones entre Sócrates y sus estudiantes relativas a los que se denominan “verdades eternas” - lo que aquí denominamos cualidades de la esencia, tales como coraje, verdad, humildad, amor, - y su deseo de mostrar como podía la gente aprender sobre esas cosas. Sócrates demostró finalmente que no podemos aprender esas cosas de nadie. Nadie puede enseñarte, por ejemplo, la cualidad del coraje, o la cualidad del amor. En sus argumentaciones finales, demostró solamente podemos conocer esas cosas, recordándolas.
Todo el mundo posee alguna memoria de esas formas esenciales. Hemos visto en nuestro Trabajo aquí que una característica consistente de la experiencia de los estados esenciales es el sentimiento de que ya los has conocido antes, de que has estado ahí antes, de que estás recordando en alguna forma una realidad fundamental la cual, en el proceso del vivir, habías olvidado. De modo que sabemos que, aunque seamos generalmente inconscientes de ello, esta memoria de la esencia existe y sabemos que el proceso de recordar nuestra esencia es el proceso de recordarnos a nosotros mismos, de volver a nuestra verdadera naturaleza.
Otra cosa que necesitamos saber para poder comprender cómo funciona nuestro método, es que la esencia no es un gran agregado, no es un estado, ni una experiencia, ni un modo de ser. La esencia no es una sola cosa. La esencia posee, o es, muchos estados o cualidades. Es la verdad, es el amor, es la compasión, es la consciencia objetiva, es la estimación, es la voluntad, es la fortaleza, es la alegría. Todo eso es esencia, en diferentes cualidades. Son caras distintas del diamante que reflejan distintos colores.
Aunque en el Trabajo se ha sabido desde siempre que la esencia posee muchas facetas, la mayoría de las escuelas han resaltado una cualidad, o conjunto de cualidades, más que otras. Algunas escuelas, por ejemplo, enfatizan el amor. Por eso emplean técnicas para desarrollar el amor. Hablan del amor. Rezan. Cantan. Adoran a su gurú. Adoran a Dios. Se entregan al amor.
Otros enfoques enfatizan el servicio, el trabajo. Emplean más los centros del vientre. Otros enfatizan la verdad o la búsqueda de la verdad. Otros, Gurdjieff por ejemplo, enfatizan la voluntad, realizando esfuerzos supremos.
El que un aspecto de la esencia sea enfatizado por un método determinado depende de la experiencia y características del maestro, o del creador del método. Con frecuencia, por ejemplo, un Maestro habrá trabajado determinadas partes de sí mismo más profundamente que otras. Entonces la cualidad de la esencia asociada con esa parte será muy fuerte, y debido a que es a través de esa cualidad que el Maestro alcanzo la comprensión y personificación de su esencia, él desarrolla sus métodos de enseñanza en torno a esa cualidad.
Solamente han existido unas pocas escuelas que han trabajado con la totalidad de la esencia. Por eso parece haber una discordancia entre las diferentes enseñanzas. Mahoma habla de forma muy distinta a Jesús, y Buda habla a su manera. Los Maestros dicen cosas diferentes, unos dicen que hay que entregarse a Dios, otros buscan la “perla azul”, otros dicen que hay que hacer un esfuerzo consciente, buscar la voluntad; otros dicen que la respuesta es el vacío. Y puesto que la mayoría de esa gente desconoce que la esencia posee muchas cualidades, cada uno piensa que el otro está equivocado. Si sabes o sientes, que grandes esfuerzos de voluntad te llevarán a tu esencia, parece obvio que el amor no servirá. El amor puede implicar para ti, debilidad, sentimentalismo. Por esto vemos en algunos grupos, durante un tiempo al menos, que la voluntad es desarrollada a expensas de la cualidad del amor, porque de algún modo parecen incompatibles.
Sabemos que la esencia es algo que aprendemos, en cierta forma, recordándola y que posee muchas diferentes cualidades. Habéis tenido una experiencia directa de estas cosas. Por esto, ¿cuándo y por qué olvidamos eso que ahora trabajamos para recordar? Todo el mundo nace con esencia, y al crecer, tu cuerpo físico se desarrolla y tu esencia también se desarrolla de acuerdo a ciertos esquemas.
El recién nacido está en el estado que denominamos “la esencia de la esencia”; un estado de unidad indiferenciada. Sobre los tres meses, el bebé se encuentra en un estado de “fusión” el cual es necesario para el desarrollo de la relación con la madre. Después del estado de fusión, se desarrolla la fortaleza, luego la estima, la alegría, la esencia Personal, y así sucesivamente. Pero, desde luego, debido a la interferencia y el conflicto con el ambiente, este desarrollo es solamente parcial. Cada vez que surge el dolor o algún trauma, hay una disminución de determinada cualidad de la esencia. La cualidad que se ve afectada depende de la naturaleza y la época en que se produce el trauma. A veces nuestra fortaleza, a veces nuestro amor, a veces nuestra auto estima, o la compasión, o la alegría, o la intuición, resultan heridas y luego, eventualmente, bloqueadas.
Cuando una cualidad de la esencia es finalmente bloqueada por una experiencia personal, lo que queda en el lugar de esa cualidad es una sensación de vacío, una deficiencia, un agujero, como ya vimos en nuestra discusión de la Teoría de los Agujeros. Has visto en nuestro Trabajo aquí que realmente experimentas ese vacío como un agujero en tu cuerpo en el lugar en el que una cualidad de la esencia fue cercenada. De modo que se crea en la persona la sensación de que se carece de algo, y por lo tanto, que algo anda mal. Cuando sentimos esa deficiencia, tratamos de llenar el agujero que sentimos en nosotros. Debido a que en ese lugar la esencia ha sido eliminada, no podemos llenar el agujero con la esencia. Por eso tratamos de llenarlo con cualidades similares, falsas, o tratamos de llenarla desde el exterior.
Supongamos por ejemplo que el amor por nuestra madre es rechazado, que no es apreciado. Entonces, ese amor en nosotros, es herido, dañado. Para evitar la experiencia de la herida dejamos morir una cierta parte de nuestro cuerpo y de esta forma somos separados de esa dulce cualidad del amor en nosotros mismos. Donde debería estar el amor, tenemos un agujero, un vacío. Lo que entonces hacemos para obtener ese amor del que sentimos su pérdida, es tratar de obtenerlo de nuestro exterior. Deseamos que alguien nos ame dé modo que el agujero en nuestro interior sea llenado con amor. Sabemos exactamente qué queremos, pero nos olvidamos de que fue nuestro amor el que perdimos; creemos que hemos perdido algo del exterior, de forma que tratamos de recuperarla desde el exterior.
Conectados con los agujeros están la memorias de las situaciones que provocaron la herida y la cualidad que se perdió. Están todas allí, pero reprimidas. No recordamos que sucedió o que perdimos; nos queda simplemente una sensación de vacío y la falsa cualidad o idea con la que tratamos de llenarlo. A su tiempo, esos agujeros van acumulando material y a medida que van siendo llenados por diversas emociones y creencias, el material que los llena se convierte en el contenido de nuestra identidad, de nuestra personalidad. Creemos que somos eso. Y la personalidad queda estructurada en torno a las más fuertes deficiencias. A algunos les queda algo de esencia aquí y allá y en aquellos cuyos problemas en la infancia fueron severos, todo es reprimido, resultando una sensación subjetiva y una visión de embotamiento, casi de falta de vida.
Es este conocimiento el que hace que nuestro Trabajo aquí, el Enfoque del diamante, sea posible. Ahora somos capaces de ser muy claros, muy precisos. Poseemos un obvio camino para conducir a la gente de regreso a sí mismos. Primero aprendes a sentirte a ti mismo, a prestar atención a ti mismo, de forma que la información que te es necesaria esté a tu alcance. La mayoría de la gente circula por la vida sin esa consciencia de sí mismos porque están tratando de evitar el sentimiento de vacío, la falsedad, la sensación de que “algo anda mal” en sus vidas. Así que aprendes a ser consciente de ti mismo y empiezas a observar a tu personalidad.
¿Qué es lo que hace posible esto? Las cosas que refuerzan tu trabajo son: todo la voluntad que puedas tener, sea cual sea, todo el amor y la comprensión que de ti mismo puedas tener, sean cual sean. Debes tener alguna apertura, consciente o no, hacia tu deseo de regresar a tu verdadera naturaleza. Además, debes de tener alguna comprensión de que tus dificultades surgen de tu interior, de tus propios conflictos. Si básicamente crees que tus problemas se solucionarán ganando algo más de dinero, siendo un poco más guapo, teniendo niños, comprando un coche mejor, y cosas así, no puedes emprender el Trabajo. El Trabajo comienza al ver que las dificultades surgen de nuestro interior y al sentir que la satisfacción que buscamos también procede de ese interior.
Luego empleamos diversas formas de antiguas técnicas, como las meditaciones, para reforzar diferentes partes de la esencia. También usamos diversas técnicas psicológicas para comprender los bloqueos con que nos encontramos en relación a los diversos aspectos de la esencia. En nuestro Trabajo, vemos que cada persona puede observar en sí misma ciertos agregados de comportamientos en torno a un determinado asunto en un momento determinado de su vida. Si continúas trabajando en eso, observarás que te estás comportando así para llenar una cierta deficiencia o agujero. Por entonces, empezamos a ver cuales son las diferentes cualidades de la esencia que están por lo general relacionadas con determinadas facetas del propio pasado. Esas relaciones entre el estado esencial, el agujero o el específico sentido de vacío que surgió de la pérdida de ese estado, y las emociones y creencias que creamos para llenar esos agujeros, y finalmente los conflictos en nuestras vidas que surgen debido a la falsa personalidad, son todos comprendidas. Esas relaciones y pautas son las mismas para todo ser humano. De modo que cuando una persona está Trabajando aquí en el grupo, puedo decir en que tema está trabajando, qué estado esencial y qué deficiencia se hallan implicados.
Por ejemplo, la pérdida de la voluntad se halla relacionada con el miedo a la castración, como ya vimos antes. La pérdida de la fortaleza se halla relacionada con la represión de la ira y también con el miedo a la separación de la madre. La pérdida de la compasión siempre se debe a la represión de la herida. Cada agujero es llenado generalmente con lo mismo, dependiendo de lo acontecido en la infancia y de las circunstancias sociales y culturales de cada persona. La compasión, por ejemplo, puede ser reemplazada por el sentimentalismo y la creencia de que uno es una persona que ama; la intuición puede ser reemplazada por una excesiva ideación y la fortaleza por un demostrar que se es duro.
Si encaras exhaustivamente el conjunto de asuntos relacionados con un estado determinado, si descubres un aspecto de la falsa personalidad como un intento de llenar un agujero, si profundizas hasta el final en ese estado de vacío, atravesando el miedo a percibirlo por completo, obtendrás esa cualidad que habías perdido. Hemos visto eso una y otra vez en nuestro trabajo aquí. Los psicoterapeutas tratan con esos asuntos, pero en general, solamente retroceden, con respecto a ala deficiencia, hasta que ven los causas que la originaron y comprendiéndolas o resolviéndolas. No ven que el vacío está ahí debido a la ausencia de esencia. Solamente observan la sensación de vacío y los conflictos resultantes de la historia en la infancia.
A veces, estoy seguro de ello, los clientes alcanzan estados esenciales en la terapia. Pero el terapeuta corriente no los percibe y el cliente mismo no les da importancia. Ella sólo sabe que está maravillosamente bien, aliviada; a veces tiene incluso un sentimiento muy fuerte de “haber vuelto a ser ella misma”. Pero el estado esencial no es reconocido como tal; la experiencia será ignorada por el terapeuta y el cliente la perderá; nunca será continuada o desarrollada.
Pero cuando estás trabajando con una persona que sabe que es posible atravesar la experiencia de la pérdida, recorriendo todo el camino de vuelta hasta llegar a eso que fue perdido, y que reconoce todas esas cualidades esenciales, entonces es posible ver y desarrollar tu verdadera naturaleza. Aquí no estamos interesados en simplemente recorrer toda tu infancia, comprendiendo tus condicionamientos y conflictos. Estamos interesados en volver al agujero original y simplemente experimentarlo sin tratar de llenarlo. En terapia, si tratas el conflicto de tu deseo por tu padre y tu padre era emocionalmente inasequible para ti, sentirás una profunda herida y te sentirás castrado. Ves que no puedes tener a tu padre en el presente, de modo que la resolución es relacionarte con otro hombre (a veces el mismo terapeuta) para llenar esos agujeros; y esta es la solución terapéutica.
No funciona. Puedes tratar de llenar la deficiencia o pérdida del amor con el amor de otro hombre. Pero, puesto que es tu propio amor, tu propia voluntad. Por lo que en definitiva suspiras, te sentirás insatisfecho con el amor y el apoyo del sustituto del padre, sea quien sea el que estés empleando para llenar la deficiencia.
Ahora sabes que puedes experimentar tu propio amor, o tu propia voluntad, solamente si te permites experimentar tus agujeros, las deficiencias que llevan asociados, en vez de intentar llenarlos con ellas. Esto es muy difícil y aterrador. Gran cantidad de disciplinas espirituales emplean técnicas para permitir al estudiante permanecer en eso. Pero cuando, finalmente, llegas a conseguirlo, llega la verdadera solución; la solución obtenida no por resolver sencillamente el conflicto emocional, sino al recuperar la cualidad perdida. La presencia en ti de la cualidad del amor eliminará finalmente tu problema con el amor. La presencia de la voluntad es lo que eliminará el sentimiento de castración o de impotencia. Ninguna otra cosa lo hará.
Y ya has visto que puedes empezar con cualquier emoción, con cualquier idea, o dificultad, en este Trabajo y desarrollarla hasta llegar a la deficiencia original. Permaneciendo en este proceso, siguiendo cada tema hasta el final, recuperarás finalmente la memoria de lo que perdiste, como dijo Sócrates. Y al recordarlo, lo obtendrás. Todo lo que perdiste puede volverlo a recuperar trabajando de esta forma. Todo.
No hay una separación entre los asuntos psicológicos y la esencia; están entrelazados, entretejidos. Por eso es que no puedes poner a trabajar simplemente con la falsa personalidad y cuando has acabado con eso, empezar a experimentar y desarrollar la esencia. Sin la recuperación de lo que fue reemplazado al crear la personalidad, no podrás disolver la personalidad.
La razón por la que el Enfoque del diamante puede ser preciso, es entonces, que nosotros sabemos que cada aspecto de la esencia se halla conectado con ciertos conflictos psicológico-emocionales. De modo que podemos emplear poderosas técnicas psicológicas que nos conducirán a percibir y comprender nuestros conflictos, nuestras represiones, las resistencias y pautas de esas resistencias, y ser sencillamente conscientes de ello. No necesitamos presionar esas resistencias, esas zonas oscuras; simplemente las iluminamos. Al cabo de un tiempo, se desintegran. Entonces el camino es fácil. Podemos fluir por esos lugares en vez de tener que rodearlos. Rodearlos o presionarlos es el camino más difícil, el más largo. Nuestro camino tienen que ver más con la comprensión, con la claridad precisa del diamante.
Podemos considerar esta comprensión y analizarla en relación a otros enfoques psicológicos o a otras escuelas de Trabajo. Hemos visto que las diferentes escuelas enfatizan diferentes aspectos de la esencia. Podemos observar ahora como los diferentes enfoques psicológicos enfatizan las diferentes deficiencias o agujeros.
Cada escuela psicológica fue desarrollada por el creador de dicha escuela al trabajar sobre o mediante las deficiencias dominantes que percibía, y desarrollando cierto conocimiento psicológico relacionado con los asuntos que las envolvían.
Tomemos por ejemplo a Freud. ¿Qué fue lo que resaltó? Bien, en primer lugar, desde luego, percibió la existencia del inconsciente y consideró al material reprimido en el inconsciente como formado principalmente por la fuerza agresiva y la libido sexual. La fuerza agresiva es lo que aquí denominamos fortaleza, y la líbido es una combinación de dos lataif, -de dos sutiles aspectos de la esencia-, el izquierdo y el derecho. De modo que Freud estuvo desarrollando los asuntos relacionados con las deficiencias de esas dos cualidades. Entonces vio la barrera de la ansiedad de la castración, la cual, como hemos visto, produce una pérdida de la voluntad. La psicología freudiana se relaciona pues básicamente con esas tres deficiencias; y es muy efectiva. Puede recorrer todo el camino de vuelta hasta las cualidades esenciales asociadas a ellas.
Reich estuvo tratando fundamentalmente con la cualidad del placer, la falta del cual tiene que ver con la pérdida del placer, especialmente del placer sexual. Las técnicas reichianas están orientadas hacia revelar a una persona el porqué no se relaciona con su cuerpo, demostrándole por qué no puede tolerar el placer. El trabajo reichiano está diseñado para penetrar y atravesar las barreras del placer.
¿Qué enfatizó Fritz Perls? El aquí y ahora. El aprender a estar en el aquí y ahora, sin explicaciones, sin pasado. Una pista sobre con qué trabajo el enfoque de Perls nos la da el hecho de que fuera a Japón a tratar de estudiar con un Maestro zen. ¿Por qué estaba interesado en un Maestro zen? La cualidad con la se relacionan los budistas zen es la de esencia de totalidad. Estar por completo aquí y ahora es ver la verdadera naturaleza de las cosas, lo que denominamos el aspecto del “resplandor”, lo que la gente zen denomina, “la naturaleza del Buda”. Los budistas zen no se ocupan de habérselas con ninguna de las cualidades específicas; desean ir derecho hasta el final. Perls supo esto intuitivamente, aunque no sabía con exactitud qué estaba buscando. Debió de poseer algo de esa cualidad denominada resplandor, que lo atrajo hacia el zen y finalmente hacia el desarrollo de la terapia Gestalt, la cual tiene realmente la misma meta. Pienso que tuvo el sentimiento de que ellos sabían de esta cualidad, lo cual es cierto, de modo que fue a estudiar con ellos. Pero fue muy duro, demasiado lento. Ni uno entre diez mil estudiantes zen lo alcanza mediante el enfoque del zen, y aún así tras estar sentado mirando una pared diez horas al día durante años. No hay excitación, no hay alegría. Si eres capaz de tolerar el estar sentado durante, quizás, veinte años, dejando que todas las resistencias vengan a ti y te atraviesen, puede que acabes contemplando la naturaleza de la pared. Eso que es “la completa naturaleza”.
Debido a que esta cualidad era la más fuerte en Perls, desarrolló su enfoque del continuo de consciencia y las diversas técnicas Gestalt que han demostrado ser tan poderosas ayudando a la gente a penetrar o a volver transparentes los trabajos de sus falsas personalidades.
Los neo-freudianos, los psicólogos del ego, tratan principalmente con las deficiencias de la estima, de la auto-estima, con la deficiencia del amor en relación con las relaciones objetuales, y con la deficiencia que deriva de la ausencia de esencia Personal, la cual es la verdadera Individualidad. Su saber es sorprendentemente específico al saber exactamente como se desarrollan esos agujeros. No saben que esas cualidades existan, porque trabajan principalmente a nivel del ego. Su conocimiento, sin embargo, es muy útil. Aquí lo hemos estado utilizando con grandes logros con la gente que está aprendiendo a Trabajar con su esencia Personal, con su estima, con su habilidad para experimentar un amor real hacia otra persona.
Cuando Trabajamos con el Enfoque del Diamante podemos emplear esas diversas técnicas para descubrir exactamente qué conflictos emocionales contribuyeron a la pérdida de cierta cualidad de la esencia, yendo directamente hacia el vacío mismo y posibilitando el recordar que aspecto fue el perdido. Nunca falla.
Para dar un ejemplo que hemos visto una y otra vez en nuestro Trabajo aquí. Todo el mundo que trata con sus apegos a su madre, que recorre todo el camino de los sentimientos de necesidad, de anhelos, de heridas respecto a necesidades insatisfechas respecto a la madre, en último término se topará con lo que llamamos la cualidad de fusión de la esencia. Es una maravillosa clase de amor fusionante. Pierdes tus límites y te fundes en todo.
De modo que aunque a lo largo de la realización de este Trabajo empleando el Enfoque del Diamante consumamos las tareas de la psicoterapia, mi interés no es la psicoterapia. Mi interés es el Trabajo. Sin emprender el Trabajo sobre la esencia, no hay solución para nuestro sufrimiento y ninguna oportunidad de realizar nuestra verdadera naturaleza.
No tenemos ninguna necesidad de trabajar aquí simplemente sobre los problemas o los síntomas, y no tenemos necesidad alguna de aislarnos del resto del mundo en un monasterio para poder Trabajar sobre la esencia. De hecho, necesitamos realizar este Trabajo. Mientras estamos en el mundo; mientras establecemos relaciones, mientras trabajamos en nuestras ocupaciones o cuando tenemos problemas con los coches, o cuando tenemos problemas de dinero, es donde obtenemos el material que necesitamos para trabajar. Como vemos, utilizando las técnicas psicológicas al mismo tiempo que los métodos del Trabajo logramos cumplir con el objeto del Trabajo de una forma más fácil y más eficiente, que en el pasado. Es necesario ver que nuestra búsqueda en pos de la comprensión y de la verdad son lo más importante aquí, porque ellas nos conducirán hasta la posibilidad de experimentar y desarrollar los aspectos de nuestra esencia.
Estamos aprendiendo que no sirve de nada tratar de desarrollar un aspecto de la esencia a expensas de los demás. No tratamos, por ejemplo, de desarrollar únicamente el amor. El amor es sólo uno de los aspectos de la esencia. No queremos ser solamente amorosos. Si tienes amor, pero no voluntad, tu amor no será auténtico. O si posees voluntad, pero no amor, tu voluntad será fuerte y poderosa, pero sin ninguna idea de la verdadera humanidad, del gozo o del amor. Si tienes amor y voluntad, pero no tienes la consciencia objetiva, entonces tu amor y tu voluntad podrán ser enfocados sobre objetivos erróneos. Tus acciones no serán exactas o apropiadas. Solamente el desarrollo de todas las cualidades nos permitirá convertirnos en plenos y verdaderos seres humanos.
El Trabajo que aquí hacemos requiere compromiso, dedicación y sinceridad. NO exigimos estas cosas de forma absoluta, porque comprendemos que existen para ellas ciertas barreras que deben ser exploradas. De forma similar, no exijo a la gente absoluta obediencia o confianza absoluta. Solamente les pido que traten de comprenderse a ellos mismos. A través de su propia experiencia descubrirán si uno puede o no puede confiar en nuestra forma de ver las cosas y a su debido tiempo uno descubrirá sus barreras hacia la confianza. No hay necesidad de una fe ciega, no hay necesidad de un amor ciego, no hay necesidad de hacer nada a ciegas. El Enfoque del Diamante es la comprensión, el ver mismo. Por esto, al principio el estudiante sólo necesita sinceridad y la comprensión de que las barreras contra tu desarrollo pleno están en tu interior; y eso en sí es lo que satisface. Lo que se requiere de mí en el Enfoque del Diamante es lo mismo que se requiere de ti. Además, lo que se necesita del maestro es la habilidad para encarnar las cualidades esenciales y, de este modo, poder verlas en ti. Es necesario que yo perciba tu esencia y sepa qué es lo que estoy viendo. Y entonces, la única forma en la que tú puedes saber algo de eso, es probándolo, experimentándolo en tu propio interior.
Esas cosas son las mismas que siempre han sido requeridas en el Trabajo. Ahora les hemos añadido los nuevos conocimientos de este siglo, el tremendo conocimiento de la psicología. Creo que la estamos empleando adecuadamente, utilizándola realmente de la forma que ha de ser usada. Me siento agradecido hacia la gente que ha desarrollado este conocimiento.
¿Hay algunas preguntas?
E.- Tengo una pregunta sobre la resistencia. El camino del Diamante es atravesar esas resistencias. ¿En que se diferencia del presionar? ¿Es algo así como ver a través de ellas?
A.- Sí. “Atravesar” quiere decir “ver”, “comprender”. No quiere decir emplear las tijeras. La percepción del Diamante, la clara y precisa percepción, es lo que las atraviesa. La clara, focalizada, percepción del diamante te ayudará a ver exactamente los temas de tu vida y, al verlos y comprenderlos, se irán desintegrando a medida que veas lo que es cierto y lo que es falso.
E.- De modo que no es que aquí haya una resistencia y yo este presionando contra ella.
A.- No. Parte del comprender, es comprender la resistencia a comprender. Parte del trabajo es aprender a cómo des identificarnos, a no creer nuestras resistencias, y a no identificarnos con nuestros conflictos emocionales, sino ver que son el resultado o un síntoma de aquello que está fundamentalmente equivocado. La gente toma sus deficiencias, sus agujeros, como algo que está mal en ellos, y debido a que creen que eso es lo que va mal en ellos y que nada puede hacerse para remediarlo, están siempre tratando de llenar ese agujero. ¿Qué otra cosa pueden hacer? Pero, aquí, vemos que el agujero, la deficiencia, la sensación de necesidad, no es lo que está mal en ti. Lo que está mal es tu pérdida de ciertos aspectos de la esencia. Podemos emplear el conocimiento tan arduamente desarrollado por Freud y sus colaboradores, y utilizarlo en nuestro Trabajo; desarrollarlo por completo. Y podemos continuar empleando algunas de las antiguas técnicas, nuestra meditación, nuestra forma de prestarnos atención a nosotros mismos. La técnica de meditación que emplees puede ir cambiando a medida que avanzas, o ir cambiando de acuerdo al tiempo que la has estado practicando. Tenemos este muy efectivo conocimiento del Diamante para eliminar nuestras barreras, sin desvíos, sin dar vueltas, yendo directamente mediante la completa y directa comprensión de nosotros mismos.
Has de ver a través de todos tus conflictos, de todos tus miedos, de tu culpa, de tu ira, de tu amor, de todo, de forma que, a su debido tiempo, se vayan actualizando en ti más y más cualidades. Si eres capaz de desarrollar este Trabajo por completo, de forma exhaustiva, a su hora te volverás completo, sin agujeros, serás una sólida esencia; serás uno. El Enfoque del Diamante es seguir todas esas pistas del sufrimiento en nuestras vida de regreso hasta nuestra esencia.