diumenge, 19 de febrer del 2012

Me he prohibido a mí mismo hacer daño a los demás



Domènec Biosca, incitador turístico; ensayista y conferenciante en temas turísticos

Humor y simpatía

Tiene 26 libros publicados y más de 2.000 artículos, da conferencias sobre cómo crear paraísos turísticos; sobre empresa y familia ("El liderazgo, la inteligencia y la generosidad no se heredan vía bragueta. No hay que confundir una empresa con un reinado"). Y a políticos turísticos: "En el mercado de oferta tiene que haber un sola caja, recursos públicos y privados que hagan juntos la promoción de una sola marca". Cuando se separó, firmó un papel en blanco porque no quería pelearse con la persona que había querido. El éxito en la vida, dice, consiste en gestionar bien las emociones, y las herramientas más útiles son el humor y la simpatía. Doy fe de que él hace buena gala de ambas.

Doscientos días al año fuera de casa.
Sí, ¡es apasionante dormir en cama ajena!
Ya veo que es usted un raro.
Me gusta la gente, pero me sorprende la fuerza de la cultura del no, que acaba paralizándolo todo. El cambio es muy difícil de aceptar. La gente aún cree que estamos en una crisis y no en un cambio profundo.
¿Qué hay que desaprender?
El querer pasar la vida haciendo fotocopias, repitiendo y pensando cada día lo mismo.
¿Cómo se vende el paraíso?
Despertando las emociones. Antes la gente iba de vacaciones; ahora quiere ser feliz de vacaciones. Hemos pasado del estar al ser.
¿Qué significa eso?
Antes, lo primero que reservábamos era el hotel, luego el transporte y, por último, las actividades, las emociones, lo que uno quiere vivir. Ahora el orden se ha invertido.
¿Lo importante es el contenido?
La marca, que es consecuencia de los contenidos. Hay que hacer promociones conjuntas para crear una marca, pero cuesta.
Condición humana.
Y rechazan lo nuevo. Las redes sociales son esenciales para el turismo, las opiniones de usuarios que corren por la red te pueden hundir un establecimiento. Hoy la gente se ha convertido en reportera de sus vacaciones. Este es el gran cambio.
Bienvenido.
El otro gran cambio son las ventanas tecnológicas de reservas, de manera que el ranking de los hoteles lo establecen las opiniones de los clientes.
Usted empezó como animador.Sí, en Benidorm. Descubrí que sin ocio no hay negocio, y que hay mucha soledad. Esos destinos que aglutinan a mucha gente triunfan porque son los paraísos de los solitarios.
Hay mucho abusos de temporada: un vuelo en agosto multiplica su precio.Es terrible, da a quienes lo hacen imagen de piratas. El cliente valora su ida a Eivissa por el conjunto de buenas imágenes, y esas cosas te destrozan la marca.
También se dedicó a reconvertir empresas en crisis. ¿Qué aprendió?Si los afectados no encuentran una buena salida al cambio, te lo bloquean. Una reconversión lenta que dé seguridad a las personas es más eficiente que una reconversión rápida. Y pude vivir el sufrimiento de los que se quedan sin trabajo. Hoy, una de mis obsesiones es ayudar a los que tienen problemas en la empresa.
¿Y cómo lo hace?Si un colectivo se pone en marcha para ayudar a un compañero con problemas, no sólo es efectivo, sino que implanta valores, destapa la generosidad de las personas.
Deme algún ejemplo.Mujeres solas a las que no les llegaba el sueldo las incluí en el economato para que pudieran comprar a precio de coste, y también creé pequeñas guarderías para los empleados. Sólo quien cree crea. El que cree en los valores los crea y los contagia.
¿Y los empleados que le sobraban?Los formaba en otros oficios para recolocarlos. Hoy es básico que la gente tenga polioficios. El patrimonio de una persona no es su puesto de trabajo, sino sus oficios. Hay que ser empleable, no empleado, y hay que explicárselo a los jóvenes, que se formen. Si tu único patrimonio es un oficio, el día que deja de ser útil te quedas colgado.
Buen consejo.
Debemos aprender que el éxito está dentro de nosotros mismos y que el espectador acaba en el fracaso, porque estamos en un entorno que nos arrastra a todos.
Las buenas intenciones no siempre fructifican.
Un día de Navidad me quemaron la puerta de casa. Entonces, la madre de mis hijos me dijo que o cambiaba de oficio o me dejaba.
¿Siguió con el oficio?
Sí, y me convertí en papá y mamá de dos niños de siete y cinco años. Y fue fantástico: nunca más me sentí solo y viví lleno de alegría. Aprendí la paciencia y el diálogo.
Ahora se dedica a explicar todo lo que ha aprendido.
Sí. Por ejemplo, que si el trabajo no levanta ilusión, es un lastre para todos; que la gente ha de tener incentivos, y que no se trata sólo de dinero.
¿De qué se trata?
De flexibilidad horaria, de un entorno laboral agradable, de la libertad de poder opinar, de recompensar ideas que generan negocio. Se trata de cómo hacer que la gente se sienta útil y valorada. La suma de pequeños valores hace la excelencia.
Se separó a los 33 años.
Y volví a casarme a los 60. Muchas parejas son campeonas de equilibrio en la punta de la cama, hay mucha soledad en compañía y poca reflexión autocrítica. La proximidad generosa es un arma fantástica. Creo que cuando las cosas te salen bien en tu vida personal o en tu profesión... has de explicarlo, contar que hay alternativas para ser feliz.
¿Usted lo ha conseguido?
Valorar que no puedes herir ni machacar a otro forma parte del éxito. Hay que controlar las emociones. Yo me he prohibido a mí mismo hacer daño a los demás y me he comprometido en intentar ayudar a todos los que pueda. La herramienta que abre la relación con los otros es transmitir buen humor. Eso crea tu marca. De hecho, nos enamoramos de quien nos hace sonreír.

IMA SANCHÍS
Foto: Pedro Madueño
Publicat a La Vanguardia en la Contra 18/02/2012

dilluns, 13 de febrer del 2012

Mensaje 2012 La PEQUEÑA ABUELA en SOLirisTV 25enero



A la edad de 30, se le comunicó a Kiesha que las lecciones sobrenaturales que había estado recibiendo a lo largo de su infancia traumática tenían su razón de ser .

Esta razón de ser la convierte en uno de los líderes indígenas de hoy en día, mostrando el camino que hemos de seguir hacia un estilo de vida que hemos de adoptar para continuar en este planeta. 

divendres, 10 de febrer del 2012

Saturno - el universo


Documental-Después de Jupiter suturno es el planeta mas grande del sistema solar, podria contener hasta 750 veces el planeta tierra, esta formado por gas, 94% de hidrógeno, vientos que soplan 1500 km x hora. Desde lejos los anillos de saturno son como finos hilos. Dentro de unos miles de años los anillos pueden acabar dispersos

diumenge, 5 de febrer del 2012

Atlantida i punts geomètrics de la terra





Atlantida, punts geomètrics de la terra, el magnatisme de la terra...

divendres, 3 de febrer del 2012

TORMENTA SOLAR 2012 Y ONDAS SCHUMANN


Una explicació de perquè sentim que el temps passa més depressa.

dimecres, 1 de febrer del 2012

"Vive tu vida hasta el final: ¡aprópiate de tu muerte!"

Marc Antoni Broggi, cirujano y humanista

¡Todo es vida!

Broggi lleva medio siglo operando, en ese filo del bisturí entre la vida y la muerte. Se inició de niño con su padre, Moisès Broggi, que tiene... ¡103 años! "Yo no viviré tanto: ¡he fumado mucho!", me confiesa. Presidente del Comité de Bioètica de Catalunya, Broggi se empeña ahora en difundir entre la población en general la doctrina elaborada por el comité para que no quede sólo entre expertos y la comentemos en cenas y sobremesas: para que aprendamos a bien morir. Por eso publica Per una mort apropiada (Edicions 62), para ayudarnos a entender que la mejor muerte es esa que pone el broche a una vida vivida hasta el final. "Morir es inevitable, ¡pero morir mal no tiene por qué serlo!", sentencia.



¿Hay una muerte apropiada, doctor?

Sí, si la humanizas y la haces tuya. También hay una muerte expropiada.


¿Qué quiere decir?

Tus familiares y médicos querrán expropiar tu muerte. Pero es tuya: que sea propia y apropiada. ¡Aprópiate de tu muerte!


¿Cómo querrán expropiar mi muerte?

Si te diagnostican una enfermedad terminal, tus familiares dirán a los médicos: "¡Hagan todo lo posible!". Y los médicos lo harán, porque te verán como un reto médico.


¿Y esto es expropiatorio?

Sí: "Todo lo posible...". ¿Es conveniente? ¿Compensa hacer tanto? ¿Eso humaniza o deshumaniza? La medicina ha avanzado más en los últimos 25 años que en los últimos 25 siglos: ¡hoy podemos hacer tantas cosas... que quizá sean demasiadas!


¿No vale la pena tanta actuación?

Ponlo todo en la balanza, razónalo, háblalo... y decide: se trata de tu calidad de vida, y al final está siempre la muerte, tu muerte.


Me asusta el sufrimiento.

Hoy disponemos de fármacos contra el dolor: no tiene sentido sufrir. El índice de uso de morfina en España es bajo, índice de baja atención al paciente terminal.


¿Qué aconseja a los médicos?

Hacemos demasiado para frenar la muerte y demasiado poco (y tarde) para evitar el sufrimiento. ¡Hagamos que el tramo final de la vida del paciente sea vivible!


¿Qué aconseja a los moribundos?

"No te olvides de vivir", que dijo Goethe. Ved tan inevitable vuestra muerte... como la vida que os queda.


¿Cómo vivir si sé que voy a morir?

Reconcíliate con la vida: entiende que la vida estaba antes que tú y que seguirá sin ti.


Es duro.

Nos acostumbramos a vivir... y nos apegamos. Pero la vida no te necesita. Piénsalo.


Ya.

Y, a la vez, piensa que has colaborado con la vida, que has dejado huella, has aportado obras, hijos, emociones... que darán frutos.


¿Eso es balsámico?

¡Y perdónate! No te juzgues: hiciste lo mejor que pudiste y quédate contento.


¿Ayuda a bien morir ser creyente?

Ante la muerte, no he detectado gran diferencia entre creyentes y ateos.


¿Qué es lo importante para bien morir?

Sentirte acompañado, mirado, admirado: que haya alguien a tu lado que te vea de verdad. Y para eso suele ser mejor un amigo que un familiar.


¿Por qué un amigo?

A un familiar le cuesta verte: ve que no estarás en Navidad, ve el hueco que dejas...


¿Cómo puedo ayudar a un amigo moribundo?

Estando presente. No quieras hacer: ¡hay que estar! Se trata de saber estar: una mano, una mirada... Sé empático con él, no temas acercarte a él y defiende sus intereses.


Ayúdeme a preparar bien mi muerte.

Empieza por pensar que esta vida hay que dejarla en un momento u otro.


Vale.

Redacta un documento de voluntades anticipadas: tus valores, tus instrucciones médicas, designa a quién delegas decisiones si tú no puedes. ¡Eres ciudadano hasta el final!


¿Pido que me digan toda la verdad sobre mi diagnóstico, o mejor no?

Nada de mentiras. Pero, eso sí, que te modulen la verdad para que te sea útil.


Depende de la sensibilidad del médico.

La red sanitaria debe reflexionar sobre la calidad de la agonía. La mitad de la gente muere en hospitales. ¡Luchemos menos contra que el paciente muera y más porque muera bien! Hagamos que el entorno hospitalario sea más cálido, acogedor, íntimo...


¿Cuál es la buena práctica médica en este ámbito, según las tesis de la bioética?

Aceptar que la muerte llega y aligerar la llegada de la muerte.


¿Conoce alguna muerte ideal?

Rilke dijo: "Señor, da a cada uno su propia muerte". Que tu muerte encaje en lo que ha sido tu vida. Como la de Sócrates... que me parece incluso demasiado perfecta.


Recuérdemela.

Condenado a morir con cicuta, convoca a sus amigos, charla con ellos, hace salir a los que lloran, bebe y se despide: "Parto hacia la muerte y vosotros hacia la vida: ¡sólo los dioses saben quién tendrá mejor suerte!".


¿Cómo querría que fuese su muerte?

Sin dolor. Y comprendiendo que ha llegado el momento. Y despidiéndome de mi gente más cercana, y entendiendo que saldrán adelante. Como dijo Quevedo: "Que mi vida acabe y mi vivir ordene".


Pero hay también muertes fulminantes y entonces no podrás ordenar nada.

Ya, y no sé si eso es mejor que el paciente sea autor, actor y director de la obra, como dijo el poeta Gil de Biedma en aquel verso.


Recuérdemelo.

"Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir es el único argumento de la obra". Yo haría una pequeña corrección.


¿Cuál?

"Envejecer, disfrutar y morir". Lo de "¡No te olvides de vivir!" de Goethe. Hasta el final, ¡todo es vida! Me impresionó un paciente amigo mío que, moribundo, sacó una botella de vino y me invitó a brindar...


Máteme bien esta entrevista, doctor.

Mientras puedas, procura que al morir puedas susurrarte esto: "He vivido".

VÍCTOR - M. AMELA

Publicat per la Vanguardia en La Contra el 17/10/2011